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En la Unión Europea se producen más de 2.500 millones de toneladas de residuos al año. Las instituciones comunitarias trabajan en la reforma del marco legislativo para promover un cambio del modelo de gestión de residuos actual, que tiene un carácter lineal, por una verdadera “economía circular”. Cambiar los sistemas de producción actuales puede ser la clave para luchar contra el empeoramiento de la crisis medioambiental
La economía circular se ha convertido en una de claves cuando hablamos de la lucha contra el cambio climático. Muchas empresas y entidades públicas y privadas se están poniendo manos a la obra en la denominada década de la acción para la agenda 2030. La Comisión Europea ha presentado una serie de nuevas propuestas como parte de su Plan de Acción para la Economía Circular, una iniciativa afín al Pacto Verde Europeo.
En este artículo queremos conocer mejor de qué trata la economía circular y cómo podemos contribuir, mediante sus principios, a mejorar nuestro entorno.
¿Qué es la economía circular?
La economía circular es nuevo modelo de producción y consumo que busca optimizar la producción de bienes y servicios, desde el diseño inicial, teniendo en cuenta los procesos y las fuentes de energía para reducir los impactos negativos actuales y futuros. Se trataría de adaptar la elaboración de bienes y servicios a las necesidades sociales y medioambientales actuales.
El objetivo de esta economía circular es gestionar los recursos, reciclar y reutilizar para alargar la vida útil de todos los productos que utilizamos en el día a día, desbancando así la economía lineal, donde hay un derroche continuo de recursos. Se trata de dejar atrás sistemas derrochadores en la extracción y hacer un uso de las materias primas, del agua y de las fuentes de energía más eficiente y sostenible desde el punto de vista energético y medioambiental. La Comisión Europea propone en su Plan de Acción alargar la vida útil de los productos y minimizar la creación de residuos, elaborando productos más duraderos, reparables y reutilizables.
Las 7 (y las 9) R
Todo comenzó con la conocida regla de las tres R, una iniciativa presentada en la cumbre G8 del 2004 para promover unos hábitos más responsables y sostenibles, capaces de reducir los residuos urbanos y cuidar más del planeta. Estas tres erres hacían referencia a las palabras reducir, reutilizar y reciclar. A estas tres R se le ha añadido una nueva iniciativa: la regla de las 7 erres, con nuevos hábitos cotidianos basados en la sostenibilidad ambiental y social. Las llamadas 7R son Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reparar, Renovar, Recuperar y Reciclar. Después se han ido sumando otras R, como las que indicamos al final.
1.-REDISEÑAR: No solo se debe tener en cuenta la funcionalidad del producto en sí, sino en las consecuencias medioambientales que puede provocar. Adaptar los productos desde una perspectiva ecológica y sostenible.
2.- REDUCIR: Minimizar la generación de residuos. Esta acción ya formaba parte de la regla de las 3 R. Reduciendo el consumo reducimos el volumen de residuos y la explotación de materias primas, ahorramos agua, energía y generamos menos contaminación.
3.- REUTILIZAR: Prolongar la vida útil de cualquier material, eliminando cada vez más la idea del usar y tirar. Alargar la vida útil de los productos.
4.- REPARAR: Dar una segunda oportunidad a aquellos productos que se han estropeado, a pesar de que la solución más rápida sea tirarlo y comprar uno nuevo, podemos intentar repararlo antes. Arreglar los productos en lugar de convertirlos en residuos.
5.- RESTAURAR: Una nueva oportunidad también para todos aquellos objetos antiguos que ya no utilizamos en casa , una segunda vida con una nueva funcionalidad. Actualizar los productos en vez de convertirlos en residuos
6.- RECUPERAR: Reaprovechar los desechos generados y reintroducirlos de nuevo en el proceso productivo en lugar de convertirse en residuo.
7.- RECICLAR: Cuando ya se agotan todas las opciones anteriores o no haya otra opción posible, reciclar para reaprovechar aquellos residuos útiles para la cadena de producción.
8.- RECHAZAR aquello que no necesitamos, repensar nuestro consumo.
9.- REMANUFACTURAR, volver a confeccionar manualmente lo que necesitamos
Estos niveles fueron descritos por Jacqueline Cramer en su libro “Milieu” en 2014. Posteriormente Ellen MacArthur, ideóloga de la economía circular, añadió la R de Repensar, siguiendo el esquema de la Agencia Holandesa de Evaluación Ambiental. Todas las implican acciones que podemos comenzar a poner en marcha tanto como ciudadanos en nuestras casa, como en todo lo posible en nuestras empresas para formar parte de la solución y no del problema.
Según revela la ONU, el pasado 2020 se batió el récord de explotación de recursos naturales llegando a extraer 100 mil millones de toneladas de materias primas solo para el consumo. En 2021 se llegaron a generar 10 mil millones de toneladas de residuos, según indica un estudio de Nature, y se emitieron aproximadamente 36 mil millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, una tendencia que sigue creciente según datos del Banco Mundial. Tal y como advierte la ONU, si esta tendencia continúa es posible que estas cifras se hayan duplicado para el año 2050 y que la totalidad de los recursos de la Tierra se vean en peligro. ¿Podemos imaginar qué quiere decir esto? Parece el futuro distópico de una película terrorífica, pero puede ser la realidad de generaciones futuras si no nos tomamos muy en serio estos temas.
Es por esto por lo cual es necesario apostar por iniciativas ecológicas como la economía circular que, además de buscar soluciones, también pretenda acabar con la raíz del problema. Desde Disserra queremos ser actores activos de esta transición, dentro de nuestra dimensión, no solo en nuestra gestión diaria sino también en la difusión de estos valores tan necesarios para todos.
Puedes informarte más en: https://www.europarl.europa.eu/news/es/headlines/economy/20151201STO05603/economia-circular-definicion-importancia-y-beneficios
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